Silencia la mente


BESAR EL ALMA

La meditación, es una práctica de la que no soy experta ni mucho menos. Pero sí la practico regularmente, y puedo hablar de lo beneficiosa que es para mí. Tengo mi propia manera de hacerlo, y mezclo ingredientes de otras técnicas, no hay un solo camino pero sí una única sensación: el bienestar interior.
Da igual de qué forma lo llamemos siempre que sea un refugio eterno.
Son las 23.00h, subo las escaleras y las lucecitas se van apagando. Llega el mejor momento del día... Respiro y la calma a esas horas huele de maravilla.
Me siento en la cama, apoyo mi espalda y ahora sí, cierro los ojos. Es cuando empieza mi viaje, depende del día yo elijo el destino. La tierra, o el punto de apoyo terrenal desaparecen para convertirse en aire, espuma, brisa, o agua. La materia cambia de solido, de rígido, de inflexible al perfecto estado gaseoso...
Mis movimientos mentales siguen el compás de la respiración, algo muy importante. Al principio es una fase complicada porque empezamos a "meditar" de una forma acelerada, es necesario que nos concedamos minutos para equilibrar y sosegar la respiración. No te pongas nervioso, es normal que oigas los latidos del corazón, que escuches tus intestinos, que sientas tu abdomen, y que empiece a picarte la piel, pero es cuando debes procurar ser perseverante. Si pasas esta fase primera, que dura unos minutos es cuando ya tu cuerpo se relaja. Para esto es importante la visualización, que consiste en jugar a crear ambientes, lugares, momentos, sensaciones que te hagan sentir bien. Es la mejor parte para mí, sentirte dueño de hasta los paisajes que forman parte de tu vida, crear con la mente es una maravillosa terapia
La naturaleza nos ayuda a relajarnos, el agua limpia y clara de un rio, las olas del mar rompiendo suavemente en la orilla, la fragancia de la lavanda, los rayos del sol, una tranquila melodía, el aroma a tierra mojada, nubes de mil formas bailando en un cielo azul...
Y una vez tu cuerpo sienta que está allí, en este mágico lugar, disfruta. Es vital que notes todas las sensaciones: el olor, la brisa del lugar, los sonidos naturales, el calor en tu piel, la frescura del agua salpicándote la cara, y es cuando todo se ordena. Los pensamientos se calman con el cuerpo, y las voces desaparecen para convertirse en silencio. Y es, en este estado de paz cuando tu mente descansa, y se renueva. Quedando limpia y trasparente como agua de un arroyo.
Os dejo este enlace es interesante,
http://ver-documentales.net/redes-60-la-ciencia-de-la-compasion/