Mermelada de dátiles
El sol derramaba su luz en el Valle Oriental de aquella antigua tierra, creando destellos de plata en el río más grande de África.
Desperté con la primera Oración de la mañana. En esa transición entre vigilia y sueño me dejé envolver por la sensación de las exquisitas sabanas de lino real en mi piel.
-Despierta mi Nerfertiti, dijo la voz cálida y aterciopelada.
Abrí los ojos lentamente y el negro brillante de sus pupilas detuvo el tiempo. Se irguió con una armonía natural. Su cuerpo puro equilibrio de belleza y fuerza.
Y denuevo el olor...el aroma que ya formaba parte de mí...
Enredada en él, saboreé mi último desayuno. Entre menta y dátiles volví a quedarme dormida.
Felicitats! És sublim..
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